
¿Habéis pensado en alguna ocasión lo que en vuestras vidas a podido influir la casualidad?..., ¿la suerte?..., ¿la buena fortuna?
La pregunta que acabo de hacer es el fruto de una reflexión que me ha tenido meditando gran parte de esta semana. Soy consciente de que la actual coyuntura por la que atravesamos puede influir muy negativamente en aquellos autores noveles que pretenden ver publicado su primer libro; no en vano, ya es difícil publicar el segundo para quienes lograron el primer objetivo. Aunque también creo que si en lugar de haber terminado de escribir “Vendetta” este año, lo hubiera hecho hace dos o tres, probablemente la posibilidades de la obra hubiesen sido mucho mayores; una vez que, años atrás, la editoriales y las agencias se mostraban mucho más receptivas, y no meditaban tanto el apostar por un escritor novel. ¿Influirán factores como la casualidad y la suerte en el hecho de que más de una novela que debería ser publicada, no consiga tan preciado botín? Sinceramente pienso que sí.
Esta última reflexión viene a colación de un e-mail que recibí a primeros de esta semana por parte del editor de una joven editorial. La respuesta a mi propuesta de edición fue muy sincera, circunstancia que agradecí de sobremanera. Éste me indicó que cuando comenzaron con el proyecto empresarial optaron por dos líneas de edición; una encaminada a la publicación de best-sellers de autores foráneos que habían poseído éxito en aquellos países en los que publicaron; y una segunda, encaminada a la publicación de obras de autores noveles. Sin embargo, debido al (literal) “…porcentaje de devoluciones altísimo, poca o nula rotación del fondo, elevados margen para los distribuidores y las grandes superficies, elevadísima presión en los puntos de venta de los grandes grupos editoriales, espectaculares caídas de las ventas y del número de visitantes en librerías, poquísima profundidad de los fondos en las librerías, escasa visibilidad de títulos de poca rotación, etc…), les llevó definitivamente a suspender provisionalmente la publicación a autores noveles.
Lástima, quizá si hubiera llegado algunos meses antes…
Recalcar, por último, otra apreciación que me hizo el editor en cuestión: “Ante este panorama y antes de rechazar todos los libros que nos habían ofrecido, decidimos apostar por un nuevo formato, el del libro electrónico o ebook con posibilidad de impresión a medida. Para evaluar la viabilidad comercial de la propuesta encargamos a una empresa auditora un estudio de mercado y el resultado nuevamente ha sido decepcionante. Nulas o escasísimas ventas, coste de la producción soportado por los autores, y en más del 97% de los casos el comprador final del libro es el autor o sus familiares y allegados.
Podríamos ofrecerle publicar su libro como ebook pero sentiríamos que le estamos engañando pues si bien el coste de dicha propuesta es nulo o muy bajo para ambas partes, la rentabilidad es también escasísima o nula.”
Al menos me queda la sensación de que aún existen personas sinceras y honradas en este mundo colmado de buitres negros que revolotean al acecho de aquel que decide dejar perecer su obra.


